El origen de las tarjetas máximas va ligado al origen de las tarjetas postales ilustradas que fueron impresas y editadas por la industria privada a finales del siglo XIX.

La Unión Postal Universal reglamentó las medidas de las postales antiguas en 9 x 14 cms. Estas tarjetas ilustradas tenían grandes espacios en blanco para escribir los mensajes. Su reverso, la parte no ilustrada, era reservada para la dirección del destinatario y el sello.

Al comienzo del siglo XX la ilustración de la tarjeta empezó a cubrir totalmente su cara, fue entonces cuando se cogió la costumbre de poner el sello en esta cara ilustrada  para aprovechar más el reverso para escribir los mensajes. El expedidor escribía en el reverso las letras T.C.V.(timbre-cóte-vue) que se puede traducir como “sello en el lado ilustrado” para evitar que la correspondencia fuera multada.

La mayoría de estas piezas tenían los tres elementos de la T.M. el sello, la postal y el matasello. No todas se pueden considerar T.M. pues sólo dos de estos elementos eran concordantes. En la mayoría concuerdan el  nombre de la localidad del matasello con la localidad que representa la postal, pero no con la ilustración del sello.

El coleccionismo de tarjetas postales ilustradas fue creciendo y algunos coleccionistas vieron que algunas de las piezas que les llegaban coincidían la ilustración  con el motivo del sello que venía pegado en la cara ilustrada. Las piezas con la concordancia de los tres elementos eran muy escasas. A estas piezas se les denominó “ejemplares de colección especial” o “moderno arte de coleccionar postales”. De esta realizaciones predominan las de los monarcas, gobernantes, paisajes y monumentos.

Destacan muchas T.M. realizadas en Egipto ya que coincidieron las postales ilustradas con la Esfinge y las Pirámides con los sellos emitidos desde 1888 a 1906 con estos motivos.

Daniel Olsen hacía referencia en la revista “Apuntes de Maximofilia”, en el nº 4, dentro del apartado “La Colección Invitada” donde comentaba su colección “Worldwide Maximaphily”, acerca de los orígenes de la Maximofília , que la T.M. más antigua de Egipto, que él conocía se fechó en El Cairo el 23 de noviembre de 1894. Una preciosa T.M. de la Esfinge con un matasello de lujo.

En el  período comprendido entre las dos grandes guerras, algunos cartófilos comenzaron a aumentar intencionadamente sus colecciones con realizaciones propias o cambiándolas con corresponsales extranjeros. Pedían  le enviasen las postales con el sello en el lado de la ilustración.

Haciendo referencia de nuevo al interesante artículo de Daniel Olsen  reproducimos dos textos de coleccionistas cartófilos.


 

Durante los años 30 se consolidan las primeras colecciones de maximofilistas. El coronel G. De la Forté (), de Francia, comenta que las colecciones se “deslizaban”  insensiblemente de las manos de cartófilos a  la de los maximofilistas.

Antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, se da una maximofilia basada en reglas establecidas por unos y por otros, según criterios personales.




"Timbre correspondiente. Yo elegí tarjetas que hicieran juego con los sellos y creo que da una cierta importancia, por lo menos como curiosidad"

 

 

 

Aunque hay criterios diversos a la hora de clasificar los períodos de la maximofilia, la  mayoría de los pioneros la clasifican del modo siguiente

  “precursoras” antes de 1930
  “clásicos” años1930 a 1940
  “semimoderno” años1940 a 1945
  “moderno” años1945 a nuestros días